El Oratorio de Rocaforte es el primer convento fundado por San Francisco de Asís en España en su camino hacia Santiago de Compostela, entre mayo de 1213 y noviembre de 1215.

Según apunta la mayoría de los historiadores, San Francisco de Asís entró en España por el itinerario Jaca-Rocaforte, tal y como señalan cronistas locales de Burgos o Navarra y cronistas generales como Fr. Damián Cornejo y Fr. Lucas Waddingo. Aunque es bien sabido que el santo aprovechó su viaje para fundar numerosos conventos, todos ellos fueron creados de vuelta, siendo el de Rocaforte, además del primero, el único que san Francisco de Asís fundó en su ida hacia Santiago de Compostela.

Tal y como señala Fr. Ignacio Omaechevarría en su estudio sobre San Francisco de Asís en La Rioja, “San Francisco se detuvo en Rocaforte a la ida, allí dejó a Fr. Bernardo de Quintabal, cuidando a un enfermo, sin intención de fundar convento; pero al regreso la morada interina de Fr. Bernardo en Rocaforte quedó sin más convertida en fundación fija; por lo que bien puede calificarse el eremitorio u oratorio de Rocaforte de monumento histórico-religioso de primer orden en el camino de Santiago, ya que se trata de una de las primeras fundaciones franciscanas, no sólo en España, sino en todo el mundo, como llevada a cabo en una época en que los frailes, abandonando el tugurio de Rivotorto, consideraban la Porciúncula, cedida por los Benedictinos de Subiaco, como única morada fija quizá de la fraternidad Incipiente”.

Según los principios de la orden en aquella época, San Francisco y sus frailes veneraban iglesias y ermitas abandonadas, por lo que el santo no dudó en subir al oratorio de San Bartolomé de Rocaforte al divisarlo desde su camino aun cuando tuviese que desviarse.

Hasta aquí la historia. La parte de leyenda cuenta además que San Francisco de Asís se detuvo a dormir y de su vara brotó un frondoso moral, que el santo interpretó como un mensaje divino para que fundara en ese mismo lugar el primer convento franciscano del Camino. A las cortezas de ese árbol, que todavía permanece seco dentro del oratorio, se le atribuyeron durante siglos propiedades curativas.

El oratorio tiene planta rectangular, dieciséis metros de largo por cinco de ancho, y cabecera semicilíndrica cubierta con bóveda de horno. El convento fue habitado permanentemente por monjes franciscanos, pero fue abandonado en el siglo XIX y utilizado posteriormente como hospedaje e incluso para guardar ganado. Hoy se encuentra vacío y únicamente se abre al público el 24 de agosto en una misa dedicada al patrón del pueblo, San Bartolomé.

El Concejo de Rocaforte ha iniciado a través de la Asociación de Amigos del Eremitorio de San Bartolomé el proyecto de su restauración, lo que supone la recuperación del origen de uno de los elementos patrimoniales más singulares de Navarra, no sólo por su naturaleza románica sino por ser el primer monasterio franciscano en la Península, y fundado por el propio santo. Su consolidación supondría la restauración de la ermita, usada habitualmente para las romerías y la recuperación de la hospedería para los habitantes de Rocaforte, sin perder de vista su vinculación con el Camino de Santiago.

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